El golpe de calor es, sin duda, uno de los mayores riesgos que corren nuestras mascotas en verano, derivado de las elevadas temperaturas que existen en estas fechas.
Los perros y gatos no pueden regular su calor corporal mediante el sudor, ya que no tienen glándulas sudoríparas en el cuerpo, como poseemos los seres humanos. Lo hacen a través de jadeos, del sudor que se elimina por las almohadillas de las patas y, en el caso de los gatos, a través del lamido. Cuando están sometidos a altas temperaturas y no son capaces de regularla, empiezan a consumir las reservas de azúcar y sales del organismo y, si no se solventa el problema, pueden fallecer en cuestión de minutos.
Cómo prevenir el golpe de calor
Es típico ver en verano perros que se quedan en el coche o atados a cualquier farola a la espera de sus dueños, estando a merced de sufrir un golpe de calor si están expuestos al sol y no tienen posibilidad de refrescarse. Además, en función del estado de salud de nuestro animal, la probabilidad de sufrir este proceso aumenta. Por ello, animales con problemas cardíacos, obesos, de avanzada edad o muy jóvenes, son más propensos a sufrir este problema.
Aquí van unos cuantos consejos para evitarlo:
Tener siempre disponible agua limpia y fresca.
Estar en espacios amplios y ventilados.
Contar con zonas con sombra en casa.
Darle de comer a primera o última hora del día.
Evitar que haga ejercicio en horas de mucho sol.
No perderlo de vista.
No dejarle dentro de un vehículo aparcado ni atado a pleno sol.
Sacarle a pasear a primera y última hora del día, y a mediodía lo mínimo para que haga alguna necesidad, pues es la hora punta de sol.
En viajes largos, ir refrescando a nuestro animal, bien con paradas o con cubitos de hielo, paños húmedos, etc.
En animales de riesgo, extremar las precauciones.
Texto: Cristina López Lamas.
http://www.mascotasyhogar.com/mascotas/guiasapoyo/cuidados/?pagina=mascotas_guiasapoyo_cuidados_015_015