Hemeroteca del 30 Julio, 2010

Los favorables a la tauromaquia han perdido su segunda batalla. (Ya perdieron una en las islas Canarias, en 1991, pero es como si nadie se acordara.) Deberían aprestarse a perder también todas las que les quedan por librar. La decisión del Parlament de Catalunya refleja un paso más en la mudanza paulatina de los sentimientos populares con respecto al trato que recibe el reino animal por nuestra parte.

Los amantes de las corridas, incapaces de argumentar sobre lo único que debe discutirse –si los animales sufren o no con el toreo en la plaza– han volcado todos sus argumentos a favor de temas que no tienen la más mínima significación en el asunto. Invocar la tradición es falaz. No me sorprendería si alguien lo considerara como insulto a su inteligencia. Con la tradición, las mujeres no se hubieran puesto jamás un bikini para ir a la playa. Ni irían a la playa. Ni serían médicos, ni arquitectos, ni pilotos de avión. El paleolítico inferior era muy tradicional. La edad media no le fue demasiado a la zaga.

Queda la estética. Nadie negará ni la riqueza etnológica de la tauromaquia ni su belleza. Desde don Francisco de Goya a Pablo Picasso los artistas hispanos la han captado como nadie. Pero el hecho de que una fiesta cuyos orígenes se pierden en el pasado –por lo menos en el arte de Creta– haya atraído a los artistas no invalida su barbarie. Goya mismo, en la serie Los desastres de la guerra, mostró como nadie su horror. Su espíritu progresista no le cegó ante nuestras miserias. Más bien le inspiró para ponerlas de manifiesto con infalible precisión. No confundió, y no confundamos, el valor de la belleza, la profundidad de una fiesta ancestral y la popularidad de entretenimientos bárbaros con las normas básicas que deben regir una sociedad decente.

En una sociedad decente no se maltratan los animales, ni se jalean a los atormentadores. Una sociedad decente condena el abandono de animales en el campo, o los juegos y torturas crueles con los perros. Recupera tortugas de mar heridas. Abre centros de recuperación para las bestias que necesitan protección. Enseña a los niños de las escuelas a tratar siempre la vida con respeto y cariño. Esa es, por fortuna, nuestra sociedad, aunque quede mucho más por hacer. Esa misma sociedad no puede incurrir en la brutal contradicción de promover esos principios elementales de humanidad al tiempo que permite la barbarie de las corridas. Una cosa lleva a la otra. Del mismo modo que amar y proteger a las especies vivas redunda a la postre en tratar a los demás, a los seres humanos, con el respeto debido. Solo es de esperar que la menguante grey de los taurófilos lo entienda. Y que, lo más pronto posible, deje de confundir la tradición, la literatura y la estética con la ética.

Salvador Giner

Salvador Giner

www.elperiodico.com

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Quería ser el primero en decirte que, en un lugar más de España, este territorio en el que tantos sois asesinados con el beneplácito de la tradición, se ha prohibido tal masacre.

Quería ser el primero en desearte que seas tú uno de los animales que, GRACIAS a esta abolición, no van a perder la vida ante seres humanos, presuntamente racionales, que pagan y disfrutan por ver la muerte de tus semejantes.

Quería ser el primero en dar las gracias a todos los humanos racionales que se han manifestado, trabajado, pedido, rogado, defendido, escrito, gritado… para conseguir un momento tan bello para todos.

Querido Toro… no estás solo, somos muchos, cientos, miles, millones de personas, los que pensamos que debes dejar de temer por tu vida, los que pensamos que no debes reproducirte para que torturen a tus crías… y, tranquilo… que no te engañen: no vas a desaparecer. Si esa “Fiesta” en la que te obligan a participar desaparece definitivamente, de todo este país de autonomías… insisto, tranquilo, tu familia permanecerá. Los que defendemos que no debéis ser torturados, asesinados, también nos encargaremos de mantener a tu familia con vida. Te lo prometo.

Carlos Rodríguez.

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Barcelona.- El diputado del PP en el Parlamento de Canarias Miguel Cabrera, impulsor de la ley antitaurina en la citada comunidad en 1991, ha considerado un “grave error” que la dirección de su partido utilice el término “libertad” para “amparar una salvajada como son los toros”.

Tras la prohibición de las corridas de toros en Cataluña a partir de 2012, por parte de la cámara catalana, Cabrera ha defendido, en declaraciones a RAC1, que “no se puede usar ni abusar del concepto de libertad para amparar una salvajada o una crueldad con los animales”.

Según el diputado popular, “ayer fue otro día grande” desde el punto de vista de la protección de los animales. “Que Cataluña se convierta en la segunda comunidad autónoma que prohíbe las corridas, es algo digno de elogio y felicito a los que así lo han acordado”, ha celebrado.

No se ha mostrado extrañado que la abolición haya levantado más polémica en Cataluña, porque cuando presentó la moción en Canarias “ya hacía seis años que no se hacía ninguna corrida de toros” en la comunidad.

Igualmente, “no me extraña que en Cataluña haya levantado más polémica, también por las connotaciones políticas que algunos políticos siempre intentan utilizar”.

http://www.lavozlibre.com/noticias/ampliar/86886/un-diputado-del-pp-cree-un-error-la-defensa-de-su-partido-a-las-corridas-de-toros

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